¿Qué es una casa pasiva?

Una casa pasiva es una vivienda donde se suma un elevado confort térmico a una muy baja demanda energética.

Concretamente, reduce un 90% el consumo energético respecto a una casa normal.

Las casas pasivas se caracterizan por:

  • Un diseño que aprovecha al máximo la radiación solar para calentar el espacio interior (generalmente, con grandes ventanales orientados a Sur) y las corrientes de aire naturales.
  • Unos muros y ventanas muy aislantes para minimizar las pérdidas de calor.
  • Unas fachadas muy estancas para eliminar todas las entradas y salidas de aire sin control.
  • Instalaciones de recuperación de calor, para que al ventilar la vivienda no perdamos el calor

¿En qué se diferencia mi casa de una casa pasiva?

Evidentemente, esto depende de cómo sea la casa de cada uno. Sin embargo, múltiples estudios demuestran que el 80% de los edificios residenciales que existen ahora mismo fueron construidos entre 1940 y 2005. Aunque no todos son iguales, podemos calcular algunos datos de manera orientativa.

  • En números. Para no marearnos con muchos datos vamos a ir directamente a la demanda de energía: el 80% de las viviendas se encuentran entre 110 y 140 kWh/m² al año de calefacción. Esto es 9 veces más que los 15 que necesita una casa pasiva.
  • En calidad de vida. Una casa pasiva no necesita abrir las ventanas para ventilar el interior: los sistemas de ventilación mecánica se encargan de que sea lo más limpio posible, lo que nos ahorra la pérdida de calor, los olores y los ruidos que entran. Por supuesto, las ventanas pueden abrirse siempre que el usuario quiera, simplemente no tendrá que abrirlas si no quiere.
  • Los muros y ventanas de la casa pasiva son infranqueables al aire, el agua, las partículas flotantes y todo tipo de contaminación. El interior será el de una auténtica casa saludable.
  • El máximo aprovechamiento de la luz solar es una de las bases, por lo que la iluminación natural está garantizada. No hay nada más agradable y más sano que la luz del Sol entrando en cascada por una ventana amplia y contundente.
  • Por último, en una casa pasiva no se pasa ni frío ni calor nunca. Estos muros y ventanales infranqueables crean un auténtico microclima en el interior con muy bajo o ningún gasto de calefacción o aire acondicionado en cualquiera época del año.

¿Cómo obtener el certificado de casa pasiva?

Lo que se conoce como Passivhaus Institut surgió en el año 96 como entidad encargada de gestionar la emisión de los certificados para las llamadas casas pasivas o passivhaus. Pero para que eso suceda, además de llevar a la práctica los criterios de construcción referidos anteriormente, es necesario cumplir con cuatro requisitos imprescindibles:

  • La demanda de calefacción o refrigeración debe ser inferior a 15 kWh/m² al año.
  • La demanda de energía primaria, esto es, en calefacción, agua caliente y electricidad, tampoco ha de superar los 120 kWh/m² al año.
  • Los niveles de hermeticidad deben situarse por debajo de las 0.6 renovaciones de aire por hora (valor con un diferencial de presión de 50 Pa).
  • La transmitancia térmica de la envolvente debe regirse por la expresión U = 0,8 W/m²K en muros con ventanas, y U = 0,15 W/m²K en muros opacos.

El encargado de dar traslado de todos y cada uno de los detalles de la edificación debe ser un técnico homologado en Passivhaus. Será él quien compruebe, tanto en la fase de proyecto como de obra, que la construcción cumple con los requisitos y, una vez constatado, dará traslado de ello al propio Passivhaus Institut o entidad certificadora avalada por la misma.

Es interesante señalar que, además de la certificación passivhaus para edificios de nueva construcción, el instituto alemán ofrece la conocida certificación EnerPHit que, en este caso, sirve para construcciones sometidas a un proceso de rehabilitación.