Certificado de habitabilidad

Consejos, guías y oportunidades inmobiliarias para tomar buenas decisiones

El certificado de habitabilidad (también llamado “cédula” o documento equivalente según la comunidad autónoma) es el documento que acredita que una vivienda cumple las condiciones mínimas para ser habitada: superficie, ventilación, iluminación, seguridad, dotación de instalaciones básicas (agua, saneamiento, electricidad) y salubridad. En operaciones de compraventa y alquiler es una pieza clave porque, en la práctica, condiciona trámites tan relevantes como dar de alta o reactivar suministros y formalizar ciertos contratos.

En la Comunidad Valenciana, la habitabilidad se articula mediante la licencia de ocupación (primera o segunda ocupación, según el caso). Aunque muchas personas siguen hablando de “cédula de habitabilidad”, lo importante es entender el objetivo: demostrar que la vivienda es apta para uso residencial y está en condiciones de ser ocupada legalmente. En viviendas nuevas, suele tramitarse como primera ocupación tras la obra; en viviendas de segunda mano, reformas o cambios relevantes, se gestiona como segunda ocupación o renovación, dependiendo del municipio y del tipo de intervención.

¿Por qué importa tanto en una compraventa? Porque si el inmueble no dispone del documento vigente, pueden aparecer fricciones: retrasos en la firma, dificultad para contratar suministros o para justificar la legalidad de la vivienda ante terceros (bancos, aseguradoras, administración). En propiedades antiguas o con reformas sin regularizar, es especialmente recomendable revisarlo antes de firmar arras. Además, si la vivienda se va a destinar a inversión (alquiler), tener la situación documental bien cerrada reduce riesgos y acelera la puesta en marcha.

En Entra recomendamos comprobar este punto desde el inicio, junto con la nota simple, el IBI y el estado urbanístico. Así, la operación avanza con seguridad, sin sorpresas de última hora y con un calendario realista para comprador y vendedor.