Los gastos de comunidad son las cuotas periódicas que abonan los propietarios de un edificio o urbanización para cubrir el mantenimiento y funcionamiento de los elementos comunes. Incluyen limpieza, ascensor, jardinería, piscina, conserjería, seguros comunitarios y reparaciones.
En zonas residenciales de Alicante y la Costa Blanca, donde abundan urbanizaciones con piscina, zonas verdes y servicios compartidos, estos gastos pueden ser relevantes. Antes de comprar, es imprescindible conocer la cuota mensual y si existen derramas aprobadas o previstas.
Las derramas son aportaciones extraordinarias destinadas a cubrir gastos imprevistos o mejoras importantes, como rehabilitación de fachada o renovación de ascensor. Un comprador debe revisar las actas de la comunidad para detectar posibles obligaciones futuras.
La Ley de Propiedad Horizontal establece que el propietario responde de las deudas con la comunidad correspondientes al año en curso y los tres anteriores. Por eso, en una compraventa es obligatorio aportar un certificado de estar al corriente de pago.
Desde una perspectiva de inversión, los gastos de comunidad influyen directamente en la rentabilidad. Una cuota elevada puede reducir el margen en alquileres de larga duración.
En Entra analizamos siempre este factor dentro del estudio global de la operación, asegurando que el comprador conozca con exactitud los costes reales asociados al inmueble.