Las hipotecas pueden ser de tipo fijo, variable o mixto, y elegir la más adecuada depende del perfil del comprador y del contexto económico. La hipoteca fija mantiene el mismo tipo de interés durante toda la vida del préstamo, lo que ofrece estabilidad y facilidad de planificación.
La hipoteca variable, en cambio, se actualiza en función de un índice de referencia, normalmente el Euríbor. Esto implica cuotas que pueden subir o bajar según las condiciones del mercado. Es una opción atractiva cuando los tipos de interés están bajos, pero exige mayor tolerancia al riesgo.
La hipoteca mixta combina ambas modalidades: un periodo inicial de tipo fijo seguido de un tramo variable. Puede resultar interesante para quienes buscan estabilidad en los primeros años y flexibilidad a largo plazo.
En un mercado como el de Alicante, donde el comprador extranjero y nacional conviven, es habitual comparar distintas modalidades para ajustar la cuota a cada situación económica. Un buen asesoramiento permite entender las diferencias y elegir la opción más conveniente.