El IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) es un tributo municipal que deben pagar anualmente los propietarios de viviendas, locales o terrenos. Su importe depende del valor catastral del inmueble y del tipo impositivo que establezca cada ayuntamiento.
En Alicante, el IBI puede variar significativamente según el municipio y la zona. El cálculo parte del valor catastral, que no coincide necesariamente con el valor de mercado, pero sirve como base para determinar la cuota tributaria. Este valor tiene en cuenta el suelo, la construcción, la ubicación y otros factores técnicos.
En una compraventa, es habitual que el IBI del año en curso se prorratee entre comprador y vendedor, aunque legalmente el sujeto pasivo es quien figura como propietario a fecha 1 de enero. Por eso, este aspecto debe quedar claramente reflejado en la escritura.
El IBI no solo afecta a propietarios particulares. También influye en la rentabilidad de inversiones inmobiliarias, especialmente cuando se adquieren varias propiedades. Un IBI elevado puede reducir el rendimiento neto del alquiler.
Existen bonificaciones para familias numerosas, viviendas de protección oficial o inmuebles con sistemas de aprovechamiento energético. Asimismo, los ayuntamientos pueden aplicar recargos a viviendas desocupadas de forma permanente.
Conocer el importe exacto del IBI antes de comprar una vivienda permite calcular mejor los gastos recurrentes. En Entra siempre revisamos el último recibo y verificamos que esté al corriente de pago, evitando sorpresas posteriores.
El IBI forma parte de los costes estructurales de cualquier propiedad y debe integrarse en el análisis financiero de la operación, tanto si se trata de vivienda habitual como de inversión.